Teresa Carreño… ¡una mujer del futuro!

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Con la música en el alma…

Por Agni Mogollón

Casi todos nosotros fuimos alguna vez al teatro Teresa Carreño en Caracas, a disfrutar de algún concierto o evento, sin embargo de Teresa Carreño el personaje, o la mujer, de su obra musical así como del transitar de su vida y en su época, no mucho se ha difundido popularmente hablando. Pero gracias al aporte investigativo de Humberto Zárraga entre otros, podemos resumir en buena parte su vida y sus meritos.

María Teresa Gertrudis de Jesús Carreño García, o simplemente Teresa Carreño, nació en Caracas, el 22 de diciembre de 1853.

Fue una pianista, cantante y compositora venezolana, catalogada por los expertos como la pianista más prolífica de América Latina y una de las pianistas y compositoras más importantes del mundo, considerando lo inusual que podía ser en su época, que una mujer se dedicara a esa profesión.

A los 9 años debutó como solista con la orquesta sinfónica de Boston y con la filarmónica de Londres. A los 13 años, encontrándose con su familia en París, conoció a celebridades musicales como los compositores Rossini, Gounod, Maurice Ravel, Claude Debussy y Vivier. En el salón de Madame Erard tuvo la oportunidad de tocar con Franz Liszt, quien quedó gratamente asombrado de sus facultades interpretativas.

En el otoño de 1863, ofreció un concierto privado en la Casa Blanca invitada por el Presidente Abraham Lincoln.

Como Teresa sabía que a él le gustaba la música compuesta por su maestro Gottschalk, tocó varias piezas de su autoría. Como anécdota de ese memorable encuentro, refiere el escritor Kenneth Bernard, citando palabras escritas varios años después por la pianista, que la niña se dio cuenta de que el piano del recinto presidencial estaba desafinado y manifestó que no tocaría más; a lo que el presidente le dio unas palmaditas en el hombro y le pidió que tocara una de sus canciones favoritas: “The Mocking Bird” (El ruiseñor) y Teresa la interpretó con algunas variaciones, siendo largamente ovacionada por el propio Lincoln.

En 1917, poco antes de su muerte, realizó una gira por Sudamérica y antes de iniciarla, viajó a Cuba, donde, luego de un exitoso concierto con la filarmónica de La Habana, sufrió un serio quebranto de salud por lo que el médico le aconsejó que cancelara sus compromisos artísticos y retornara a Nueva York, donde le diagnosticaron una parálisis parcial del nervio óptico, que amenazaba con extenderse al cerebro, por lo que le prescribieron reposo absoluto y una rígida dieta, pero a pesar de los cuidados médicos, la genial artista venezolana falleció el 12 de junio de 1917 en su apartamento de la residencia Della Robbia 740 West End Avenue Manhattan.

Durante su funeral, Louis Kaufman Anspacher, decano de la universidad de Columbia, pronunció un discurso en su honor y durante su sepelio fueron interpretadas obras de Fanny Mendelssohntales como Mi Dios, acércate a él; Dios secará las lágrimas de mis ojos y ¡Oh!, descansa en Dios. El ataúd fue llevado en hombres por sus colegas Ignacy Jan Paderewski, Mischa Elman, Albert Spalding, Charles Steinway, Ernest Hutcheson, Walter Deamrosch, Walter Rothwell, Josef Stránský y Franz Kneisel.
Luego, de acuerdo a su última voluntad, sus restos fueron incinerados.

Tiempo después, en 1938, sus cenizas fueron llevadas a Venezuela y cuando llegaron al puerto de La Guaira en el vapor Santa Paula, el gobierno de Venezuela ya había acordado emitir una estampilla en su honor, pasando a ser Teresa Carreño la primera mujer venezolana que aparecía en una estampilla de su país.

A lo largo de su más de medio siglo de vida artística, Teresa Carreño se presentó en los mejores teatros de ciudades como Nueva York, París, Berlín y Milán, además de muchas otras ciudades de Europa, América, África y Australia, llevando al mundo su genialidad musical y su gran talento que se codeó de tú a tú con los mejores músicos del mundo.

Los restos de esta Ilustre venezolana reposan en el Panteón Nacional desde el 9 de diciembre de 1977 y en su honor, el principal complejo cultural de Caracas lleva su nombre, el teatro Teresa Carreño, estructuralmente uno de los espacios culturales más importantes de América Latina, inaugurado en 1983, durante el gobierno de Luis Herrera Campins.

Teresa Carreño, fue una mujer adelantada a su época. La más universal de todos los artistas venezolanos. Murió a los 64 años, se casó cuatro veces y tuvo cinco hijos.

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