“Gloria al bravo pueblo” De canto patriótico a himno nacional

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Por Agni Mogollón
Hemos querido honrar en esta edición de Venezuela en Houston, a nuestra canción patria, esa que cuando la escuchamos nos eriza la piel y se nos nublan los ojos, al recordarnos que Venezuela queda del lado izquierdo del pecho, profundamente sembrada en nuestros corazones…

Sobre el origen de nuestra canción patria, hagamos un poco de historia.

En el año de 1770, un venezolano que había estado viviendo en España, hizo un juramento como miembro de la cofradía religiosa oratorio San Felipe Nery, de servir a Dios a través de la enseñanza de la música, y armado de partituras y grandes deseos regresó a su ciudad natal, Caracas.

Ese venezolano era Pedro Palacios y Sojo, quien fue mejor conocido en Caracas, y así pasó a la historia, como el padre Sojo, tío del entonces joven Simón Bolívar.

Sojo fundó la escuela de música de Caracas, y allí logró reunir a los mejores músicos de la ciudad y a un grupo de jóvenes estudiantes, que luego se irían a destacar como ejecutantes y compositores. Entre ellos estaban Juan José Landaeta y Lino Gallardo.

Años más tarde, cuando comienza a gestarse la idea de la independencia, estos jóvenes van a componer lo que se llamó canciones patrióticas. Y uno de ellos toma un poema de otro de esos jóvenes, Vicente Salias, quien era médico y poeta además de miembro de la Sociedad Patriótica, y le compone una música que va a hacer que esta canción llegara profundamente al corazón de los jóvenes estudiantes, ahora convertidos en patriotas.

Aquella canción tuvo varios nombres, pero siempre se le conoció como el “gloria al bravo pueblo”, que estimulaba la búsqueda de la libertad, con estrofas que llamaban a romper las cadenas que nos ataban a España, y el reconocimiento de los pobres de quitarse el yugo de la opresión que tenían sobre ellos los poderosos. Y llamaba a mantener a toda la América como una sola nación, que fue el gran sueño de Bolívar.

Existen varias hipótesis en cuanto a la fecha de su creación. Algunas fuentes señalan que fue creada en los días cercanos al 19 de abril de 1810, y una de las primeras referencias la hace el canónigo José Cortés de Madariaga, quien comentó que en 1811 escuchó la melodía del “Gloria al bravo pueblo” entonada por una flauta, lo que posiblemente indica que debió componerse ese mismo año o antes de esa fecha.

Otro de los testimonios es el de don José Basadre, intendente del ejército y real hacienda, funcionario que fue obligado a renunciar el 19 de abril, y quién a su llegada a España comentó sobre lo “escandaloso” de las canciones escuchadas en Caracas, en las cuales se convidaba a toda la América española a hacer causa común y a seguir a los caraqueños, como modelo en la lucha por la independencia.

En España, durante la invasión de Napoleón Bonaparte, existieron cantos patrióticos en los cuales el pueblo manifestaba su rechazo ante el invasor e invitaba a hacer causa común para desalojarlo de su territorio y volver a tener a su rey Fernando VII. En ese sentido, es importante recordar que durante los acontecimientos anteriores, y durante el 19 de abril de 1810, se dejaron escuchar en Caracas muchos cantos patrióticos en defensa del “amado” rey Fernando VII.

Un hecho importante, que contribuyó a la difusión de los cantos patrióticos, lo constituyó la instalación de la primera imprenta en Caracas, lo cual ocurrió en el año 1808, aunque esto sólo permitía hacer conocer los textos de las canciones, pues las partituras solo pudieron ser impresas en Venezuela en la década de 1820.

Esta canción continuó siendo cantada con el mismo fervor después de terminadas las guerras de la independencia americana, y tal fue su arraigo en el pueblo, que 71 años después de la revolución del 19 de abril, el presidente Antonio Guzmán Blanco decretó el “gloria al bravo pueblo” como el himno nacional de Venezuela el 25 de mayo de 1881.

Pero luego de promulgado aquel decreto, 6 años más tarde en 1887, hubo un intento de desconocerlo por parte del entonces presidente de Venezuela Linares Alcántara, quien promovió un certamen para crear el himno de la república de Venezuela, resultando ganadores Heraclio Martín de la Guardia (letra) y Ricardo Pérez (música).

Finalmente esta obra fue descartada al no contar con la aceptación del pueblo, quien ya reconocía la otra pieza como su himno nacional.

Desde entonces, siempre ha habido partidarios de Juan José Landaeta por un lado y de Lino Gallardo por otro, como autores de la música, existiendo más consenso en Vicente Salias como el autor de la letra.

En estos momentos se acepta a Landaeta como autor de la música, pero los descendientes de Gallardo dicen que ellos tienen documentos originales que prueban que su antepasado fue el verdadero autor.

En todo caso, Landaeta y Gallardo eran amigos, estuvieron juntos en la sociedad patriótica y conocían cada uno el trabajo del otro, así que es posible que se influenciaran mutuamente. Lo cierto es que hasta la fecha no se conoce la partitura original de este canto patriótico, y el manuscrito más antiguo data del año 1840.

A lo largo de su historia, esta canción ha sufrido varias revisiones, una en 1881 a cargo del escritor y periodista Eduardo Calcaño, otra en 1911 por Salvador Llamozas y la última en 1942 por el compositor Juan Bautista Plaza, quien por pedido del presidente Isaías Medina Angarita, realizó una versión para la orquesta sinfónica y coro a 4 voces, y bajo el mismo pedido presidencial se hicieron otras 4 versiones, a saber, una para banda instrumentada por Pedro Elías Gutiérrez (autor del Alma Llanera), otra para tres voces al unísono (tenor, barítono y soprano), otra para una voz solista con acompañamiento de un piano, y otra para uso escolar en fa mayor (publicadas el 23/12/1947 y reeditadas el 22/03/1962).

Estas acciones permitieron dar uniformidad a las diferentes versiones instrumentales y corales, que se habían difundido hasta esa fecha. Se fijó el tempo en negra mínimo 84 y máximo 92 (velocidad de interpretación).

En Venezuela, se arrullaba a los niños con la música de nuestro himno, pero con otra letra, convertido así en la canción “duérmase mi Niño”.

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